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| Viernes 5 de septiembre, 2003. San José, Costa Rica. | |||
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Tiburones en peligro• El Presidente puede detener la pesca desmedidaRándall Arauz Tristemente, la situación prevaleciente favorece la pesca desmedida,
amenazando no solo a los tiburones, sino a la integridad ecológica del
mismo mar. Las consecuencias socioeconómicas son graves, por el impacto
sobre la industria pesquera local y el turismo, además de una posible
evasión al fisco por millones de dólares. Múltiples anomalías. La primera excusa que esgrimen las diversas
instituciones responsables es la falta de recursos económicos y humanos
para ejercer controles, por lo que se aplican inspecciones aleatorias. No
obstante, la situación actual evidencia que, entre los diversos
funcionarios a cargo de las inspecciones aleatorias, reina la
incompetencia o la negligencia. No existe otra manera de evadir tantos
controles. Pero una investigación más minuciosa revela otra serie de
anomalías, que van desde funcionarios públicos que desempeñan labores para
las compañías privadas a las que deben controlar, en abierto conflicto de
intereses, hasta la descarga de aletas de tiburón en muelles privados, no
autorizados por las autoridades competentes, donde se facilita la evasión
de controles. ¿Qué solución nos ofrecen las autoridades ante las denuncias? El MOPT
ahora exige que las embarcaciones extranjeras sean inspeccionadas en
Caldera para luego proceder a la descarga en muelles privados. Incopesca
nos anuncia la pronta vigencia de un convenio con el Colegio de Biólogos,
que proveerá de “regentes” durante las descargas para garantizar el
cumplimiento de la normativa actual. No obstante, ninguna solución es real
ni será efectiva. La exigencia del MOPT aún permite la descarga en muelles
privados. Además, en Caldera es imposible revisar un barco, ni siquiera
hay una romana para verificar los manifiestos de carga. El convenio con el
Colegio de Biólogos contempla la regencia tan solo los fines de semana, en
muelles privados, utilizando un complejo sistema para verificar
proporciones por peso entre aletas y cuerpos de tiburón. Además, Incopesca
pretende que los dueños de las embarcaciones, los mismos que violan
constantemente las regulaciones, voluntariamente paguen el costo de los
biólogos regentes. ¡Qué ilusos! Sistema corroído. Brilla por su ausencia la intención de exigir el
cumplimiento de la normativa actual: descargas únicamente en muelles
públicos en horarios autorizados y prohibición de descargar únicamente
aletas. Las propuestas oficiales no hacen nada para solucionar el eterno
problema de falta de fondos y personal, sin mencionar la incompetencia, la
negligencia o la corrupción, que corroe el sistema desde sus bases.
Por eso, más de 13.000 ciudadanos costarricenses, así como 50 ONG
ambientalistas nacionales y más de 100 establecimientos comerciales
estamos pidiendo al presidente Abel Pacheco que reconozca el estado de
emergencia y salve a los tiburones. Debe detener inmediatamente la
descarga de productos de tiburón de las embarcaciones internacionales, en
tanto no exista un marco legal con competencias claramente señaladas y
aplicables, además de suficientes recursos y personal para ejercer un
verdadero control. |
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