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Este lunes 12 de Julio, 2004, fue publicado en la sección foro, de La
Nación, un artículo por Randall Arauz, sobre cómo la negligencia
menoscaba la conservación marina en Costa Rica
Este lunes 12 de Julio, 2004, fue publicado en la sección foro, de
La Nación, un artículo por Randall Arauz, sobre cómo la negligencia
menoscaba la conservación marina en Costa Rica
www.tortugamarina.org/downloads/12704opinion.htm
Les
recomiendo además la siguiente caricatura, que incluye tiburones,
tortugas y delfines, publicado en el Periódico Semanal Universidad:
www.tortugamarina.org/downloads/cartoonuniv.jpg
Trasiego de Aletas
Negligencia menoscaba conservación marina.
Randall
ArauzPrograma Restuación de Tortugas Marinas PRETOMADurante los últimos
meses, ha sido evidente el interés del actual gobierno, a través del
Ministerio de Ambiente y Energía, en impulsar la conservación marina
nacional y regional. Se ha fortalecido la protección efectiva del
Parque Nacional Isla del Coco, Patrimonio de la Humanidad, contra los
embates de la pesca ilegal y la piratería, y hace apenas un mes, se
firmó un decreto declarando el interés de proteger un 25% de la Zona
Económica Exclusiva nacional bajo algún tipo de régimen de conservación
y manejo. En el ámbito internacional, nuestra nación recientemente
firmó un Convenio con Colombia, Ecuador y Panamá, para proteger los
recursos marinos compartidos y promover su explotación responsable y
sostenible. Además, ante la Naciones Unidas, Costa Rica está liderando
un proceso para prohibir ciertas prácticas pesqueras industriales
destructivas en aguas internacionales. Obviamente, el proceso será
largo, pues será necesario promulgar nuevas leyes y regulaciones
nacionales, así como lograr acuerdos consensuados entre diversas
naciones del mundo sobre el uso sostenible y responsable de los
recursos marinos en la alta mar.
Lamentablemente, ante la sobre
explotación y la descarga ilegal del recurso tiburón de parte de
embarcaciones de bandera internacional en nuestros puertos, el proceder
negligente tanto de INCOPESCA, el ente rector de la pesca, como de
Aduanas, que debe regular el comercio internacional, amenaza con
menoscabar estos esfuerzos, y afecta la imagen y credibilidad
internacional de nuestra nación.
Hasta noviembre del 2003, era
prohibido descargar aletas de tiburón en nuestra nación, una regulación
visionaria que fue alabada por la comunidad internacional. Sin
embargo, como la prensa nacional informó ampliamente de violaciones a
este mandato, INCOPESCA decidió que en vez de hacer cumplir nuestra
regulación, era mejor sustituirla por un nuevo reglamento que implica
complicados controles cruzados, de manera que ahora sí se permite la
descarga de aletas. Este cambio fue posible gracias a un estudio
escueto, que según más de 60 biólogos marinos de las instituciones
académicas más prestigiosas de la nación, no sigue el protocolo formal
de una investigación seria, y que ignora la mejor información
científica disponible. El estudio en cuestión, no puede más que
tildarse de subjetivo, y cualquier manejo basado sobre el mismo es
caprichoso.
Por otro lado, la Ley General de Aduanas exige que la
descarga de productos de procedencia internacional ocurra únicamente en
muelles públicos, o bien muelles privados que han sido autorizados. No
obstante, mes a mes, descargan docenas de embarcaciones de pabellón
internacional en muelles privados de Puntarenas, fuera de todo
principio de legalidad. En vez de simplemente hacer cumplir su propia
Ley, Aduanas hace las de INCOPESCA, y promulga complicados sistemas de
control cruzados. Aún si estos controles tuvieran alguna eficacia,
Aduanas ha decidido ignorar el meollo del asunto: la descarga en
muelles que no han sido autorizados son ILEGALES.
Ya es hora de
que el Presidente Pacheco tome una decisión. No se puede proyectar una
imagen conservacionista, cuando a la vez se promueve la descarga ilegal
de aletas de tiburón por flotas extranjeras. La decisión es sencilla,
o se cumple con nuestra legislación existente y dirigimos la política
pesquera en base a la mejor información científica disponible, o
aceptamos con indiferencia nuestra participación y culpa por la sobre
pesca actual y la eventual extinción de las especies marinas amenazadas
del Pacífico Oriental.
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